Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Ante todo, capitán-dijo Jorge MartÃnez a Juan Sinmiedo—, tengo el honor de presentaros al virrey de una de las colonias más importantes de América, que me distingue mucho con su amistad.
Roberto alargó su mano a Juan, que éste estrechó con su encallecida diestra.
—Sentémonos a la mesa-dijo después el capitán Jorge.
Durante la comida reinó la mayor cordialidad.
Jorge MartÃnez entretuvo a sus amigos con la relación de sus viajes marÃtimos y las muchas peripecias sufridas a bordo.
Roberto refirió después algunos pormenores curiosÃsimos referentes a las extrañas costumbres de las tribus salvajes.
—Ahora os toca a vos, capitán-dijo MartÃnez al antiguo sirviente de don Pedro Medrano.
Juan Sinmiedo quedóse perplejo.
Aunque muchas veces habÃale sorprendido la tormenta en alta mar; aunque era un experimentado marino, cuya frente estaba tostada por el cierzo, no podÃa, como Roberto y el jefe de la Santa Teresa, hacer brillantes descripciones de combates navales, ni otras peripecias de este género.
