Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Nuestros lectores saben demasiado su sencilla historia de pescador.
—Capitán-dijo después de un instante—, creo inútil referiros los contratiempos que sufrà a bordo, después de haber relatado vos con tan vivos colores los que tuvisteis. ¡ Hay tanta semejanza entre unos y otros!
—Cierto.
—Os suplico, por lo tanto, que me relevéis del compromiso de hacer una relación, que resultarÃa completamente falta de interés.
Terminada la cena, que fué opÃpara, Juan Sinmiedo permaneció una media hora de sobremesa.
Luego púsose en pie.
—Capitán MartÃnez-dijo—, grande es la satisfacción que recibirÃa en permanecer a bordo de vuestro buque algún tiempo más; pero me es de todo punto imposible. Hace algunas horas que el segundo y yo faltamos a mi bergantÃn, y bien os consta lo poco que esto conviene.
—¿Luego os retiráis?
—Mañana tendré el gusto de haceros otra visita; y si me consideráis útil, como antes os dije, para que mis marineros os ayuden a reparar las averÃas, ya Sabéis la sinceridad con que os hago este ofrecimiento.
—Mil gracias, capitán-respondió MartÃnez poniéndose en pie.