Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿Y ese hombre no ha venido más que una vez aqu�
—Nada más.
—No creo que esa visita haya podido ejercer tanta influencia en su ánimo.
Barroso se encogió de hombros.
Aquel dÃa don Luis tuvo precisión de ir a la casa del doctor Santibáñez.
No habÃa hecho más que salir, cuando llamaron a la puerta.
Barroso abrió.
Presentóse el monje.
Este era un venerable anciano, encorvado por la edad.
Su blanca y espesa barba llegábale al pecho.
—¿Está la condesa?-preguntóle al escudero con humildad.
Impulsos sintió Barroso de responder negativamente, pero no atrevióse a hacerlo.
—Esperad un instante-respondió al anciano.
El escudero presentábase un instante, después en el umbral de la puerta del aposento de doña Beatriz.
—-Señora condesa-la dijo—, el monje que estuvo aquà hace pocos dÃas pregunta por vos.
Al oÃr esto, las mejillas de doña Beatriz palidecieron ligeramente.
—Que pase en seguida-respondió.