Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Es imposible describir la serie de desgracias que desde aquel dÃa cayeron sobre Pérez y su familia. Tanto fray Diego como Vázquez, no dejaban de asediar al rey a fin de que el proceso se fallase.
Aconsejaban ambos al monarca que, a fin de hacer callar a la familia de don Juan Escobedo, debÃa decretarse la muerte de Pérez.
No deseaba el rey hacer otra cosa; pero no se atrevÃa a verificarlo, temiendo que el hombre que tan rotundamente habÃale mandado a decir que no se desprendÃa de sus cartas, las diera publicidad, aunque no fuera mas que por vengarse.
Estas gestiones hechas por Chaves, y muy en particular por Vázquez, llegaron a oÃdos de doña Juana, cuya prisión duró muy pocos dÃas, pues muchas personas de la corte acudieron al rey implorándole en favor de la dama.
Felipe II, afectando una generosidad que no sentÃa, no dudó en concedérsela.
Doña Juana no cesaba de llorar.
Como veÃa muy pocas veces a su esposo, pues no se «lo permitÃan más que en raras ocasiones, no tenÃa más consuelo que el que trataba de darle su hija Gregoria.
Esta dijo un dÃa a su madre:
