Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Yo creo, madre mÃa, que debiéramos ver a don Mateo Vázquez, supuesto que, según dicen, él es la persona que más daño hace a mi padre con sus perniciosos consejos.
—¿ Y qué conseguiremos, hija de mi alma? Las fieras no abandonan sus vÃctimas, aunque éstas se retuerzan de dolor al sentir que desgarran su carne.
—Es cierto; pero si ese infame quiere matamos poco a poco, más vale que realice su deseo de una vez. De esta manera, nuestro sufrimiento será más breve.
—Apelaremos al último recurso. Eres un ángel, hija mÃa, y por si es inspiración del cielo, no quiero contrariarte.
Doña Juana se cubrió con su negro manto, y salió de la casa, acompañada de sus hijos, como de costumbre.
Cuando Mateo Vázquez supo que la esposa e hijos de Pérez le esperaban en la antecámara, palideció.
No quiso, sin embargo, negarse, conociendo que, obrando asÃ, nada conseguirÃa,
—Diles que pasen-respondió al criado que acababa de anunciarlos.
Un momento después, doña Juana, Gregoria y el niño, penetraron en la estancia.