Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Llegada a ésta, el rey sapo con verdadero disgusto lo ocurrido.
—Es indudable que Pérez ha partido a Aragón. Haremos gestiones para saberlo.
—¿Quién habÃa de imaginar que hallándose tan enfermo habÃa de huir?
—El instinto de conservación presta mucha faena a los hombres.
—¡Ah, señor! Yo por mi parte os aseguro que he hecho cuanto me ha sido posible por arrancar de sus manos esas cartas que tanto os interesan.
—Ya las tendré-respondió el monarca-Aunque Pérez se ocultase bajo tierra, he de encontrarle.
—El cielo os oiga.
—Me oirá, padre.
Y Felipe II se sonrió maliciosamente.
La fuga de Pérez fué objeto de todas las conversaciones.
Todos, a excepción de la familia de Escobedo, de fray Diego y de Mateo Vázquez, alegrábanse de que el secretario del rey no hubiese sido vÃctima de las crueldades de sus enemigos.