Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Hola!-dijo parece que se aproxima.
—¿Quién?
—Ese bajel.
—No oreo que sospeche de nosotros...
—No es posible, puesto que nos ha visto cañonearnos con el pirata y ostentamos en nuestra proa el pabellón español. De todas maneras, que amainen, la vela de gavia, para que pueda ese buque acercarse más cómodamente...
La orden de Montiño fué ejecutada.
Entonces el buque inglés áligero su carrera.
Era indudable que deseaba ponerse al habla con el bergantÃn.
Cuando hubo realizado su propósito, Montiño vió que botaban un esquife.
Un hombre, que desde luego comprendió el hidalgo que era el capitán, saltó a la pequeña embarcación.
Imitáronle cuatro marineros.
—Echar la escala-ordeno el hidalgo tan pronto como el esquife estuco próximo.
El capitán inglés subió a la cubierta del bergantÃn.
—¿Habéis visto que dirección ha tomado el pirata? — preguntó a Montiño después de saludarle.
—Me ha sido de todo punto imposible.