Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Ira del cielo! — exclamó Montiño con desesperación,-¡No parece sino que el mismo Satanás ha hecho un pacto con ese miserable para que todo salga a medida de su deseo! Media hora más que hubiese tardado la noche, y el bergantÃn era nuestro.
El contramaestre, que era un hombre que habÃase pasado los tres tercios de su vida en el agua, le respondió:
—De todas maneras, capitán, hubiésemos conseguido poco.
—¿Por qué?
—La estructura dél casco de ese bergantÃn es soberbia para burlar aún a los buques más veleros.
—Es verdad, pero con la ayuda de esa otra nave que ostenta en su popa la bandera de Inglaterra...
—Más probabilidades habÃa indudablemente pero ya habéis visto que de poco nos sirvió su presencia.
Montiño miró con el anteojo.
—Nada, no se los ve.
—Sabe Dios la distancia que ya nos separará del pirata.
—Lo que siento es que nuestro bergantÃn exige necesariamente ser reparado, y que cuando estemos en condiciones de emprender de nuevo el viaje...
—Pueden hallarse hasta en el infierno.
—Seguramente.
Y Montiño, después de observar detenidamente el horizonte, dirigió una mirada hacia el buque inglés!