Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Los dos buques tomaron opuestos rumbos.
El que capitaneaba John Leilán siguió su derrotero hacia el Norte.
En cambio, el bergantÃn de Montiño dirigióse hacia el puerto de Pasajes, que era el que se hallaba más próximo. En él querÃa el hidalgo reparar las averÃas de su embarcación, cosa que no habÃa de serle difÃcil, pues Pasajes era entonces uno de los puertos de más importancia.
—¡De buena me he librado!-dÃjose Montiño cuando estuvo en su camarote.-Si el capitán inglés hubiese sabido que yo era el amo del Rayo en la época a que se refiere, mal hubiera podido esquivar su venganza, hallándose mi barco en las condiciones que ahora esta. Afortunadamente ya estamos libres de peligro y sigue su rumbo hacia el barco pirata. ¡Quiera Dios que le alcance y le dé caza!
Mientras Montiño se hacÃa estas consideraciones el Rayo, que como ya saben nuestros lectores habÃa conseguido huir de sus enemigos, para lo que le favorecieron su ligereza y las sombras dé la noche, estuvo bogando por espacio de muchas horas, y luego Juan Roberto hizo que los tripulantes se ocuparan de reparar en el buqué los pequeños desperfectos que habÃa sufrido.
