Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Lo que siento es no poder acompañaros para tomar una participación directa en un asunto que me interesa tanto como a vos; pero me es imposible continuar el viaje.
—Es cierto; pero si vuestros propósitos son seguir Arme en la idea de vengaros, pasado un mes os espero en San Sebastián, en cuyo puerto echará el ancla mà baque.
—Perfectamente; acepto vuestro ofrecimiento, y no faltare. Como comprenderéis, tengo un interés mayor todavÃa que el que sentÃs, aunque no sea más que por arrancar a mi esposa de los brazos de ese miserable.
John Leilán estrechó la mano de Montiño, bien lejos de imaginar que este era el dueño del buque que habÃale cañoneado, y luego saltó de nuevo al esquife, que dirigióse hacia la embarcación inglesa.