Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Perfectamente,
—Luego he enriquecido los almacenes con gran cantidad de vÃveres, encerrando también en ellos algunas pipas de licor, que, aunque no tan selecto como el que ahora estamos bebiendo, creo que os agradará.
—Os daré mi franca opinión en la primer visita que tenga el gusto de haceros.
—Por lo demás, como comprenderéis, nada puedo deciros que sea' digno de mención. He procurado activar las obras, y he sentido la desesperación más profunda por no poder ir en busca de esos bribones.
—Pues yo, capitán-dijo John Leilán—, apenas nos separamos me dirigà hada el Norte, según os Indiqué. Afortunadamente mi elección fué buena.
—¿Luego el bergantÃn trataba de abandonar las aguas españolas?
—SÃ; pero antes que lo consiguiese le descubrÃ.
—¡Cuán grande serÃa vuestra satisfacción!
—Mucha. Inmediatamente ordené que largasen todo el aparejo; y como empezaban a sentirse algunas rachas huracanadas, tardamos poco en hallamos a una distancia relativamente corta.
—¡ Ah! —interrumpió Montiño—. ¿ De seguro que no esperarÃais mucho para hacerle una salutación con vuestros cañones?