Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Una semana después de haberse verificado la prisión del secretario del rey y de doña Ana Mendoza y de la Cerda, él monarca advirtió que todos en la corte] hacían extrañas interpretaciones acerca de las medidas tomadas por él.
Aunque tanto fray Diego de Chaves como Mateo Vázquez trataban de ocultárselo a su majestad, no podían éstos evitar que algunas personas manifestasen al rey el descontento que muchos sentían por la prisión de Antonio Pérez.
Verdad es que Pérez, a pesar del alto destino que había ocupado, jamás habíase engreído, tratando con 'í cariñosa solicitud lo mismo a los nobles que a los plebeyos.
El rey, a quien como nuestros lectores saben, no convenía dejar traslucir las verdaderas causas que tuvo para prender a su secretario, se decidió a tomar un partido, a fin de que su conducta no fuese censurada.
A este fin decidió alejarse de la corte, pasando a Portugal.
El viaje verificóse pocos días después, o sea antes de que una comisión de caballeros aragoneses se presentara en palacio, pidiendo gracia para su paisano.
Felipe II quiso evitar la entrevista con ellos, y, dando sus instrucciones a fray Diego y al de Vázquez, salió de Madrid.