Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Don Rodrigo dirigió una despreciativa mirada a aquel hombre mercenario.
Luego sacó un bolsillo, y fué arrojando escudos sobre la mesa hasta completar los ciento cincuenta.
—Está bien-dijo Carranza, guardándoselos con la mayor tranquilidad.
—¿Estamos conformes?
—Perfectamente, don Rodrigo.
—Pues ahora conviene no perder tiempo.
—Esta misma noche buscaré lo que necesitamos.
Peñalosa se embozó en su capa, y un instante después salió de la hostería.