Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Ya te he dicho que nos separamos en Pasajes. Creo que su propósito era dirigirse a América y esperar a que se desvanezcan las horribles calumnias que pesan sobre él.
—¡Pobre Juan! ¡Cuánto me alegrarÃa darle un abrazo!
—Lo creo, Mauricio.
En aquel instante, el joven y Teresa se detuvieron.
Hallábanse delante9 de la puerta del palacio de Peñalosa.
—¿ Supongo que nos veremos?
—SÃ-respondió Mauricio—; ahora tengo que ver a un conocido, en cuya busca iba cuando os he encontrado.
—¿Un amigo?
—A quien he de hallar seguramente en una hosterÃa próxima.
—De la que llaman La Estrella de Oro vengo.
—Pues a esa misma dirijo mis pasos.
—¿Cómo se llama la persona a quien vas a buscar?
—Juan Carranza.
Teresa hizo un movimiento de extrañeza.
—¡Juan Carranza!
—¿ Acaso le conocéis?
—¡No he de conocerle! Es la persona de quien acabo de separarme.
—¡Qué casualidad!
—¿ Hace mucho que le conoces?