Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡ Ya lo creo! Y nos dimos a la vela algunos instantes después.
—¡ Cuanta rabia sentirÃa entonces el miserable Montiño!
—Figúrate tú.
—Y la señorita Lucia, ¿qué dijo al saber la verdad de lo que habÃa sucedido?
—Lloró mucho y bendijo a Juan, que la habÃa salvado.
—¡Pobre señorita!
—Debo advertirte que tu hermano habÃase hecho dueño de las riquezas usurpadas por don Andrés, y se las restituyó a la joven.
—¡Siempre noble y generoso!
—Poco después desembarcamos en el puerto de Pasajes, pues Juan no querÃa exponer a doña LucÃa a los peligros del mar.
—¿ Y habéis venido desde ese punto a la corte?
—Donde nos hallamos en casa de doña Beatriz de Mondéjar.
—Es una apreciable señora.
—¿La conoces?
—Por referencia.
—Yo estoy contentÃsima en la casa.
—¿Y sabéis poco más o menos dónde se halla mi hermano?