Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Carranza hizo sonar las palmas y pidió al dependiente de maese Ramonet una nueva botella.
Cuando les fué servida, el Bravo interrogó a Carranza con una mirada.
—Ante todo, debo darte algunos pormenores respecto al asunto de que vamos a tratar.
—Vengan.
—Hay en la corte un hidalgo que tiene decidido empeño en deshacerse de un enemigo.
—¿ Ese hidalgo tiene dinero?
—Mucho.
—En ¡ese caso, nada más fácil que consiga la realización de su deseo.
—Pero ese hidalgo, a quien debo muchos y señalados favores, me ha dado el encargo a mí y tengo interés en que no se grave mucho su bolsa.
—Ante todo, ¿ cuáles son las condiciones del hombre con quien hay que entendérselas?
—Un joven de veintitantos años.
—¿Noble?/
En apariencia,.sí.
~-¿Valiente?
—No le creo cobarde.
—¿Pertenece a una buena familia?
—Eso, sí; a una de las familias más ilustre» de la corte.