Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo El Canela se aproximó con la espada desnuda; pero antes de llegar a PepÃn. Colasillo, seguido de sus satélites, se desembozó.
AnchÃa iba vestido de alguacil.
—¡ Daos presos en nombre del rey!-dijo con brusco acento.
Los espadachines trataron de apelar a la fuga, pero no consiguieron su objeto.
El Canela y el Bravo fueron maniatados y conducidos a la alcaldÃa próxima.
—¿Y Carranza?-preguntó AnchÃa, dirigiendo hacia todas partes sus ojos.
Carranza habÃa desaparecido.
Como habÃase quedado a alguna distancia, pudo doblar la esquina y huir mientras los alguaciles se ocupaban en prender a los malhechores.
El astuto corchete buscó por todas partes, pero todo fué inútil.
Verdad es que Carranza no habÃa dejado de correr hasta llegar a la casa de don Rodrigo de Peñalosa.
Este esperaba con impaciencia saber el resultado de sus criminales negociaciones.
—¿Qué ocurre?-preguntó.
—¡Qué ha de ocurrir¡-respondióle el interpelado dejándose caer en un sillón—; que apenas puedo hablar; que me ahogo de fatiga.
—Pero, ¿ no habéis conseguido el objeto deseado?