Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —El nos guardará resentimiento con sobrada razón. ¿Te acuerdas de aquella noche que el hidalgo Montiño y Berta le arrojaron al pozo?
—¡ No he de acordarme!
—Justo es que no se le olvide aquello y nos quiera mal.
—Pero Colás no me persigue por eso.
—Entonces, ¿por qué?
—Me persigue porque es indudable que trata de favorecer las villanÃas de PepÃn.
—¿ De PepÃn?
—SÃ; ¿ no te acuerdas de aquel rapaz que trabajaba en la percha con Bartolessi?
—¡No he de acordarme! Pero no habÃa vuelto a tener noticias suyas. ¿Acaso ha mejorado también de posición?
—¡ Qué pregunta!
—Yo nada sé.
—¿Pero viviendo en esta casa no has visto a PepÃn?
—¡Yo!
—Es claro, mujer, es claro.
—No le he visto. Verdad es que de la servidumbre no conozco más que a un escudero llamado Barroso.
—¿Y no conoces al hijo de la condesa?
—No.
—¿Pero sabrás que existe?
—¡Ya lo creo! Y sé también que se llama don Luis.