Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Mauricio, apenas vió saltar a Carranza por la ventana, se dispuso a cumplir el encargo de don Rodrigo, avisando al alguacil AnchÃa.
Pocos instantes después entraba en la morada de éste.
Nicolás no conocÃa a Mauricio.
—Vengo de parte de don Rodrigo Peñalosa-dijo el joven—, a quien tengo la honra de prestar mis servicios.
El corchete hizo un movimiento.
—¡ Ah! ¿ Conque servÃs a don Rodrigo?-preguntó después.
—SÃ, señor.
—¡ Y con qué objeto os envÃa aquÃ?
—Me ha encargado mucho que os dijese que necesita veros para un asunto de verdadera importancia, que os interesa por lo menos tanto como a él.
—Perfectamente. En ese caso, tened la bondad de esperarme un momento y nos iremos juntos.
—Muy bien.
El alguacil se caló el sombrero, ciñóse la espada, púsose su negra capilla, y, sonriendo con cierto agrado, dijo:
—Cuando queráis, rapaz.
—Vamos, pues.