Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Mauricio y AnchÃa se aventuraron por la empinada escalera.
Nicolás hizo una seña ni joven para que repasase v el primero la puerta del estrecho y sucio zaguán.
Una vez en la calle el corchete preguntó:
—¿ Y no sabéis con qué objeto reclama mi presencia el hidalgo Peñalosa?
—Lo ignoro.
—¿ Hace mucho que estáis a su servicio?
—No, señor.
—¿De seguro que os encontráis satisfecho en su casa?
_SÃ, señor; don Rodrigo me aprecia y me paga mi soldada religiosamente.
—Y sÃ, como es probable, consigue que el condado de Peñalosa pase a sus manos, entonces os dará una buena propina.
—¿Creéis que disfrutará ese tÃtulo?
—Me parece que sÃ-respondió AnchÃa sonriéndose maliciosamente—. El, por lo menos, tiene muchas esperanzas.
—Eso sÃ.
—'Ya le habréis oÃdo hablar de este asunto en mas de una ocasión.
—¡Ya lo creo! Es lo único que le preocupa.
No lo dudo, rapaz, no lo dudo.