Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Teresa se aproximó al lecho donde dormía Carranza.
Luego le puso ligeramente una mano en el hombro.
Carranza se despertó.
Ella llevóse el índice a los labios, imponiéndole silencio.
—¿Qué pasa?-preguntó el antiguo comediante en voz baja.
—Silencio. No pronuncies ni una sola palabra.
—Pero...
Ni te muevas siquiera..
Y Teresa salió del aposento.
Carranza sintióse dominado por la curiosidad.
Bajóse del lecho muy despacio a fin de no hacer el menor ruido, y se aproximó a la puerta que conducía a la próxima estancia.
Una vez junto a ella, levantó un poco la cortina.
Al ver a Colás estuvo a punto de desmayarse.
—¡Virgen Santísima!-exclamó—. ¡El alguacil Anchía!
Y no considerándose seguro, escondióse debajo del lecho de Teresa.
Desde aquel sitio oía perfectamente las palabras de Colasillo.
—Conque es decir que has cambiado de posición? —preguntó el alguacil a Teresa.
