Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Transcurrida una hora, maese Ramonet penetró de nuevo en la tasca.
—Estáis servido, hidalgo. Dentro de algunos instante os presentaré a la persona que ha de tratar con. vos del asunto. Tiene verdaderas condiciones para lo que deseáis.
—Eso es lo necesario...
—Ahora os arreglaréis en cuestión de precio, pues yo no he hablado para nada de ese punto.
—No reñiremos.
—Con seguridad; Cardona, que asà se llama, es un muchacho muy decente e incapaz de cometer abusos.
La puerta se abrió, dando paso a un joven de unos veinticinco años.
Cardona era de elevada estatura y proporcionalmente grueso.
Su ancha espalda y su robusto cuello revelaban la fuerza muscular de que se hallaba dotado.
Un largo bigote negro guarnecÃa su labio superior.
Sus ojos eran grandes, expresivos y provocadores.
Llevaba una ancha capa negra y un sombrero del fieltro ligeramente inclinado sobre la ceja izquierda.
Cardona habÃa nacido en Jerez, hablaba mucho y cumplÃa siempre, cualidades que pocas veces van unidas.
Nadie dudaba de su valor.