Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo La perfidia más refinada atizaba los odios de aquellos tres déspotas, que parecían haber nacido para completarse mutuamente.
Dos días después salía de la corte un emisario con pliegos de Felipe II, para sus delegados y servidores en Zaragoza, y cinco más tarde se presentaba la querella ante el justicia mayor don Juan de Lanuza.
La tempestad rugía una vez más sóbrela cabeza de Antonio Pérez.