Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Alarmado por el giro poco lisonjero para su fama personal y para sus proyectos de venganza que tomaba el proceso entablado contra su antiguo secretario ante los tribunales de Aragón, adoptó la resolución de procurarse antecedentes de un miembro del tribunal del justicia para saber á qué atenerse.
Al efecto hizo pedir á micer Bautista de Lanuza un sumario del proceso y su parecer sobre el fallo del mismo, dado el punto á que habían llegado las cosas.
Micer Bautista de Lanuza era uno de los lugartenientes del justicia mayor, y en tal concepto le había correspondido ser juez relator de aquella célebre causa.
El digno magistrado aragonés se apresuró á complacer al rey; y en su virtud le remitió un extracto sumario del proceso, manifestándole al par ingenua* mente que, según su parecer, Pérez sería absuelto de todos los cargos que contra él se habían acumulado y declarado libre y sin costas.
El respetable dictamen del íntegro lugarteniente del justicia, hizo gran mella en el ánimo de Felipe II.
Tanto, que decidió— desistir y apartarse de la querella que á su nombre había entablado su fiscal en Aragón.
Esta determinación no la adoptó axial de plano, sino después de reflexivas meditaciones.