Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Cuando las conclusiones de la defensa de Pérez y el antes secreto contenido de sus papeles Be hicieron públicos, la opinión de magnates y pueblo se sintió hondamente conmovida.
Todas las arterÃas empleadas por el marqués d© Almenara para desvanecer el efecto de aquello que, más que defensa personal de Pérez, parecÃa una acusación terrible contra Felipe II, se estrellaron y esterilizaron ante la honrada sinceridad de los aragoneses.
La piedra estaba lanzada con mano firme, y habÃa dado en el blanco.
Después de aquella enérgica é irrefutable arremetida, no habÃa que esperar más que la absolución de Antonio Pérez y su libertad.
Asà lo creyó todo el mundo en Zaragoza, y los mismos lugartenientes y asesores del consejo del justicia no ocultaban bus impresiones en ese sentido.
Almenara se apresuró á dar á su amo y señor aviso de aquel suceso y de los fundados temores que abrigaba de ver fallidas todas sus esperanzas y esterilizados todos los manejos que hábilmente habÃa puesto en juego para preparar una solución favorable á los deseos del rey.
Aunque tan frÃo, disimulado y estoico por temperamento y por cálculo, Felipe II no pudo menos de estremecerse con tan adversas nuevas.