Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Al fin y al cabo, aquel documento probatorio era la confirmación más auténtica de todas las relaciones que él había hecho á los prohombres de Aragón para demostrarles la sinrazón del rey é inclinarles á que con todo el peso de los fueros y sabias leyes del reino apoyaran y protegieran al oprimido Antonio Pérez, que á ellos se había acogido como A única tabla de salvación en su desgracia.
El Memorial de Antonio Pérez fué elevado al supremo y recto tribunal del justicia.
Los jueces quedaron absortos al conocer aquel escrito que de tantos secretos descorría el velo.
Y más absortos aún al ver por sus propios ojos los papeles auténticos originales que, como prueba documental, exhibió Pérez ante el tribunal.
¿Y después de aquello se atrevían el rey, y sus falaces consejeros, á perseguir tan tenazmente al antiguo secretario del despacho?
Aquellos hidalgos caballeros y prudentes juristas no podían, en su buena fe y sencilla nobleza de alma, comprender tales misterios y obcecación tal.
Si aún había quien, por un exceso de laudable prudencia, anduviera remiso ó dudoso, la defensa de Antonio Pérez desvaneció todas las suspicacias.
Era el golpe de gracia, y los aragoneses se dijeron que habían obrado dignamente al inclinarse en favor del fugitivo y caído ministro de su majestad católica.