Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo No fueron extraños a esta nueva actitud los consejos de Vázquez y de fray Diego de Chaves, quienes, engreÃdos por el triunfo de don Alonso de Vargas, no vacilaron en inclinar al rey por la senda que tanto lisonjeaba el despotismo de éste con su artera polÃtica, y no sabemos si también las pocos nobles pasiones de sus implacables consejeros.
Felipe II hizo llamar a su despacho al caballerizo de su hijo el prÃncipe de Asturias, don Gómez Velázquez, caballero de la orden de Santiago; y cuando éste hubo comparecido, le dijo:
—Don Gómez, ¿ estáis dispuesto a partir inmediatamente de la corte?
—A toda hora-contesto el interpelado inclinándose—, si el servicio de vuestra majestad lo exige.
—Sé que sois un leal servidor, y por eso he determinado confiaros una misión reservada para el reino aragonés.
—Vuestra majestad puede ordenar lo que sea servido.
—Aquà tenéis-dijo el rey alargándole varios pliegos—, estas cartas que os acreditan como nuestro comisario real en aquel reino.
—Está bien, señor-repuso aquél, tomando las cartas.