Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡ Ah! ¡Luego ese joven se hallaba en ella?
—SÃ, señor.
—Creà que lo habÃais hallado en el campo.
—No.
—Habla, pues, que ya empiezo a sentir curiosidad por conocer los pormenores, del crimen a que has hecho referencia.
Mauricio enjugóse el sudor que inundaba su frente, y luego se aproximó más al potro que montaba el médico del rey.
—Pues yo, señor-dijo—, dirigÃame a la corte, donde, según me han asegurado, es fácil que encuentre alguna colocación con que ganarme la subsistencia.
—¿Eres huérfano?
—SÃ, señor-respondió Mauricio exhalando un profundo suspiro—. Mi madre murió hace tiempo; y en cuanto al autor de mis dÃas, dejó de existir hace poco.
—Bien se advierte que los amabas mucho, por la natural tristeza que te produce su recuerdo.
—Amaba mucho a mi padre, y, además, señor, el infeliz tuvo una muerte tan injusta como espantosa.
—Prosigue-dijo Santibáñez.