Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Transcurrió un mes.
Durante este tiempo, don Luis de Acebedo, tuvo espantosas alternativas. Algunas veces se hallaba relativamente mejor, y las más de ellas dominábale la más devoradora fiebre.
Santibáñez, tan pronto abrigaba esperanzas de salvarle, como las perdÃa.
Verdad es que el calor era excesivo, y que éste es siempre peligroso para las enfermedades provocadas por un accidente.
No obstante, la natural robustez de don Luis, el acertado tratamiento que empleó el doctor y la solÃcita asistencia de Mauricio, consiguieron llegar al éxito que deseaban.
Los bordes de la herida empezaron a cicatrizarse, y la fiebre fué desapareciendo gradualmente.
El joven habÃa recuperado el conocimiento.
Varias veces quiso decir a don Alonso quién era y explicarle los pormenores de su desgracia; pero el doctor se opuso terminantemente.
—Ahora no os conviene fatigaros. Tiempo nos queda de hablar.
Don Luis se sonreÃa, obedeciendo las disposiciones del galeno.
