Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Me llamo Alonso de Santibáñez, y hace muchos años que soy médico de cámara del rey.
—¡Ah!
—Encontré a Mauricio cerca de la venta donde os hirieron, cuando venÃa con un criado a esta quinta, donde me esperaba mi esposa.
—El cielo es quien os guió a aquel sitio.
—Es verdad, don Luis; bien podéis asegurar que es milagroso que no hayáis muerto.
—De seguro que don Rodrigo no sospechará siquiera que me he salvado.
—Tanto más, cuanto que sus cómplices, poco después de haberse él alejado, pegaron fuego a la casa, obedeciendo sin duda sus órdenes.
—Y bien, don Alonso. ¿ cuándo creéis que podré hallarme en disposición de abandonar este lecho?
—Creo que pronto; pero es preciso que tengáis paciencia.
—La tendré, doctor; estoy dispuesto a seguir al pie de la letra todas vuestras indicaciones.
—Creo que no os ha de ir mal haciéndolo, pues yo no he de aconsejaros más que aquello que os convenga.
—Es verdad.