Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo No necesitamos decir a nuestros lectores cuáles fueron los resultados obtenidos en las averiguaciones hechas por el joven Mauricio.
Ya recordarán que, celando una tarde los alrededores del palacio de la condesa de Peñalosa, vió penetrar a don Rodrigo, y que al preguntar al escudero Barroso si aquél era el conde, respondióle negativamente.
Pocos momentos después vió salir a PepÃn.
Grande fué la extrañeza que experimentó el rapaz; pues aunque habÃale sorprendido desde luego su semejanza con don Luis, no pudo cuando le vió salir de la venta ruinosa, apreciar sus facciones también como en aquel instante.
—¡Pardiez-exclamó Mauricio—, que no parece sino que es el mismo don Luis! Jamás he visto dos rostros más iguales.
Mauricio esperó a que saliese don Rodrigo; luego conferenció con él, como ya sabemos, y quedó admitido en su servidumbre.
Un instante después tuvo su encuentro con Carranza y al hacerle éste proposiciones, el joven vió el cielo abierto.
En una palabra, todo habÃa salido a medida de sus deseos.
