Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Aquella serie de coincidencias pareciéronle providenciales, y, fiel en su propósito de ser útil a don Luis, antes de presentarse en la casa del hidalgo Peñalosa, o sea después que estuvo hablando con Carranza en la hosterÃa, emprendió de nuevo el camino de Aranjuez.
Tanto don Alonso de Santibáñez como don Luis, sorprendiéronse mucho de su regreso.
—¿Qué ha sucedido, muchacho?-le preguntó el primero, que hallábase sentado junto al lecho del herido—. ¿ Acaso olvidaste las señas y no pudiste, por lo tanto, ir al palacio de la condesa?
—No, señor; afortunadamente me hallo dotado de una feliz memoria.
—Entonces no comprendo...
—Soy portador de muchas noticias que han de sorprenderos.
DÃlas, pues.
—He estado hablando con don Rodrigo.
—¿Es posible?
—Y el hidalgo no ha conseguido hacerse dueño del condado ni de las riquezas.
—Sin duda porque doña Beatriz se ha opuesto a hacerle entrega de ello, mientras no adquiera la seguridad de lo que ha sucedido a don Luis?
—Nada de eso.
—Habla pronto, muchacho.
—Han ocurrido cosas muy extrañas.