Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Desgraciadamente ha muerto!
—¡ Quién sabe! Después1 de todo, tÃo hemos tenido noticias de esa desgracia más que por un joven que, aunque parecÃa formal, pudo engañarnos.
—No; como comprendéis, padre mÃo, don Luis hubiera hecho gestiones para encontrarnos.
—Tal vez no haya podido hacerla!. Muchas veces los hombres no podemos poner en práctica cuanto deseamos. Supón por un instante que estuviese enfermo.
—¡Ah! ¡Ojalá quedase alguna esperanza; pero desgraciadamente no es asÃ!
—Yo, por mi parte, te confieso que no la he perdido en absoluto.
Luz dirigió a su padre una mirada de extrañeza. Jamás le habÃa oÃdo expresarse del modo que empleaba aquel dÃa.
* * *Después de un instante de meditación, le preguntó:
—Padre, ¿ acaso habéis tenido alguna noticia satisfactoria respecto a don Luis?
—SÃ, hija mÃa; no debo ocultártelo.
—Hablad, os lo suplicó-dijo la joven reanimándose súbitamente e incorporándose.
—No sé hasta qué punto será cierto, pero me han asegurado que Acevedo vivé.