Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿Que vive, padre de mi alma? ¿No nos dijo ese joven que se halla en la casa de doña Beatriz, que fué cobardemente asesinado por don Rodrigo de Peñalosa?
—Cierto qué nos lo dijo; pero después me han asegurado que tan sólo fué gravemente herido.
—¡ Ah, padre mÃo! ¡Ojalá fuese cierto! Pero no me determino a dar crédito a esa dulce esperanza.
—Sin embargo, ¿quién sabe?
—¿Quién os ha dado esa noticia?
—Una persona que me merece completo crédito por su formalidad.
—¿Y no habéis hecho nuevas gestiones?
—Quiero que las hagamos juntos. VÃstete, pues, hija mÃa.
Doña Luz abandonó su lecho, y un instante después hallábase vestida.
—Vamos, padre-dijo la joven—; vamos adonde queráis.
—Antes, Luz, siéntate un instante; te encuentro muy Agitada.
—No lo creáis. Nunca he estado mejor que ahora.
—¿ De manera que si lo que me han dicho fuese cierto y don Luis viviera...?
—Entonces todas las sombras que hay en mi alma se disiparÃan como por encanto.
—Pues bien, hija mÃa, sabe que Acevedo no ha muerto.