Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Ahora me explico por qué no sentà aversión hacia él.
Un vago presentimiento me indicaba, sin duda, el parentesco que os unÃa.
—Es verdad, Luz.
—¿Y tu madre habrá tenido una inmensa satisfacción al verte?
—Ya lo creo.
—¿ No te ha dicho que le he escrito una carta?
—No; pero tuve noticia de que estabais en la corte, por mi escudero.
—SÃ, Luis; supe que la condesa se oponÃa tenazmente a nuestro enlace; y como me constaba que el joven a quien creÃa su hijo no lo era, escribà a doña Beatriz, manifestándola mi resolución de volver a las Indias. Muerto tú, mi único objeto era vengarme de esta manera del hidalgo don Rodrigo, y que el condado no recayese en él.
—Mañana mismo tengo el firme propósito de hablar con mi madre.
—¿ Respecto a nuestra boda?
—SÃ.
—Ay, Luis, creo que, desgraciadamente para nosotros, no conseguirás nada,
—¡Quién sabe!
—Ya conoces lo que don Pedro dejó dicho en su testamento.