Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Bien lo sé. En fin, yo he de hacer cuanto sea posible, y si mi madre se obstinara...
—Prosigue...
—RenunciarÃa al condado antes que desistir de que seas mi esposa.
También quiso tu hermano apelar a esos medios extremos.
—¡ El!
—SÃ. Como comprendes, para que no dudasen de él, necesitaba decir a tu madre que yo le inspiraba una inmensa pasión.
—¿Y qué determinó mi madre?
—Lo ignoro; pero me parece que no desistirá de su firme propósito. Y a sabes que la disposición de un moribundo, es muy sagrada.
—Pero don Pedro no pudo prever las complicaciones que resultarÃan de su disposición.
—¿De manera que estás decidido a que nos desposemos?
—No lo dudes. Mucho quiero y respeto a tú madre; pero ni por ella renuncio a tu amor y a dejar de cumplirte la palabra que te di.
Don Lope Ibáñez, que oyó estas últimas palabras, dijo.
—Don Luis, si al obrar de ese modo perjudicáis en lo más mÃnimo vuestros intereses, yo os relevo de vuestro compromiso.