Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Don Luis de Acebedo dirigíase a la morada del doctor Santibáñez, y le rogó que asistiese a Pepín, revelándole el parentesco que entre ambos existía, a fin de que mirase al joven con mayor interés.
Ya saben nuestros lectores que el doctor presentóse en seguida en la casa de Escobedo y que, después de reconocer detenidamente al herido, abrigó grandes esperanzas de salvarle.
Cuando don Luis regresó a su casa, supo por Elvira que la condesa se hallaba descansando en su aposento.
La emoción que recibió la noble señora había sido sumamente fuerte, y resintióse su salud, aunque de una manera leve.
Doña Beatriz ha encargado mucho que la avisen tan pronto como volváis-dijo Elvira.
—Dejadla reposar un rato, mientras voy a llegarme de nuevo a casa de Escobedo.
—¿Cómo se encuentra el herido?
—Aunque grave, me parece que se salvará.
.-Dios lo quiera-dijo Elvira elevando sus ojos al cielo.
Don Luis salió nuevamente de la casar, dirigiéndose a la de la viuda de Escobedo.
Una vez en ella, penetró directamente en la estancia donde se encontraba Pepín.
