Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Jacobo Escobedo penetró en la estancia un momento después.
—Amigo mÃo-dijo PepÃn-tengo que daros una satisfactoria noticia.
—¿Qué ocurre?
—Sabed que hace un momento que don Luis se ha alejado de esta habitación.
—¿Ha vuelto a haceros otra visita?
—SÃ, para saber lo que el doctor Santibáñez ha dicho.
—¿De manera que le habéis manifestado que don Alonso os encontró relativamente bien?
—SÃ, Jacobo; y también he tenido ocasión de hablarle de vuestros amores con Elvira.
Jacobo se aproximó a PepÃn.
—¿ Y qué respondió?-preguntóle el joven, dando muestras del mayor interés.
—Me ha dicho que tiene el inquebrantable propósito de unirse a la hija de don Lope Ibáñez, y que por nada en el mundo desistirá de esta idea.
—Pero doña Beatriz procurará convencerle.
—En las pocas veces que he visto a mi hermano, comprendo que se halla dotado de una gran energÃa, y que no desistirá de su proyecto.
—¡ Ah, cuán dichoso serÃa yo entonces