Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —En primer lugar, porque labrarÃa mi eterna desventura y la de la hija del hidalgo Ibáñez.
—Y además-añadió PepÃn—, porque también hacÃa desgraciada a esa hermosa joven que vive en tu casa.
—¿A Elvira?
—SÃ.
—No comprendo.
—Te explicarás mis palabras cuando te diga que Elvira ama apasionadamente a mi amigo Jacobo; y por no disgustar a la condesa, accederá a casarse contigo.
—¡Pobre joven! No seré yo quien la obligue a semejante sacrificio. Hablaré a mi madre, y poco he de poder si no logro que Elvira se una al hombre que ama, el mismo dÃa que se verifique mi enlace con doña Luz.
—¡Quiera Dios que la condesa acceda!
—Accederá, no lo dudes. Ella no puede desear más que la ventura de aquellas personas en quienes ha puesto su cariño.
* * *Apenas salió don Luis de la estancia, PepÃn Hamo. Empezaba a oscurecer.
Un criado presentóse con una lámpara que puso sobre la mesa.
—¡ Está en casa don Jacobo?-preguntóle el herido.
—SÃ, señor.
—Dile que tenga la bondad de venir.