Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Pensar en esto es una locura-decĂase el joven— LucĂa no puede amarme jamás. Aunque hoy sepa que mi padre fuĂ© noble y que en esta casa me consideran y me quieren, no es posible que LucĂa corresponda al pobre muchacho que pasĂł su infancia y parte de su juventud arrancando las risas de un grosero auditorio con sus maliciosos chistes y sus ridĂculos trabajos. Y no obstante, yo tengo un corazĂłn que sabe sentir, y sabrá adorar a esa hermosa niña. Tal vez mucho más que uno de esos nobles que no conocieron nunca, las privaciones
Aquella noche PepĂn no pudo conciliar el sueño.
La imagen de LucĂa no se apartaba de su memoria.
Al siguiente dĂa, apenas brillaron los primeros reflejos del amanecer, PepĂn se vistiĂł y aventurĂłse silenciosamente por una larga galerĂa.
Desde, sus ventanas descubrĂase perfectamente el jardĂn.
* * *Grande fué La sorpresa del joven al ver que la hija de Medrano se hallaba en el parque.
Tuvo impulsos de ir a su lado, pero sé contuvo.›
PepĂn, el hombre que no dudaba en medir sus armas con los adversarios más poderosos, encontrábase perplejo en presencia de, aquella hermosa y cándida joven.
Verdad es que nada inspira tanto respeto cĂłmo la mujer a quien amamos verdaderamente.