Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Como se aproximaba la hora de cenar, Lucía y Teresa abandonaron el jardín, dirigiéndose al palacio.
Doña Beatriz? Elvira, Luis y su hermano ya se hallaban en el comedor.
Lucía se ruborizó de nuevo ál ver ál último, acordándose de las indiscretas palabras de Teresa.
Después de la cena, Lucía se retiró a su aposento.
Hallábase más preocupada que de costumbre.
Tiempo hacía que el hermano de don Luis habíale sido sumamente simpático.
Amaré a ese joven?-se preguntó—; no lo sé; pero la verdad es que nunca hasta ahora he pensado en un hombre con tanta insistencia.
Pensamientos semejantes brotaban entre tanto en la mente de Pepín.
Muchas veces, durante sus solitarias excursiones por él parque, había pensado en Lucía, en aquella hermosa joven, cuyos cabellos eran rubios como los rayos del sol, y cuyos ojos tenían la limpidez del cielo.