Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo PepÃn se hallaba dispuesto a vencer su timidez, ál confesando francamente su amor a LucÃa.
Dado el primer paso, ya no quiso retroceder, y al levantarse de la mesa se aproximó a la joven.
Esta se hallaba hermosÃsima.
VestÃa un, traje color de rosa, que hacÃa resaltar su blancura alabastrina.
—¿ OÃsteis lo que os dije durante el enlace de mi hermano?-preguntó a la joven..
—SÃ-respondió la joven con indecisión.
—¿ Y qué me decÃs? ¡Ah! Vuestro silencio me indica que no debo abrigar esperanzas.
—Os engañáis; yo os amo, y me consideraré muy dichosa si algún dÃa me lleváis al altar.
PepÃn aquella noche no estuvo melancólico.
Desde entonces renunció a sus solitarios paseos bajo el emparrado del parque.
Ya no sentÃa en su corazón ese vacÃo que no puede llenarse más que con el amor.
Al siguiente dÃa, cuando vió a su hermano Luis:
—Hermano mÃo-le dijo—, no cumplirÃa con un deber que impone la franqueza, si no te dijese que me encuentro curado de la enfermedad que me martirizaba.
—No te comprendo.
—No hace mucho me dijiste una tarde que si no pensaba en amar a una mujer.
—Con efecto.