Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Decía no se qué enormidades de aquélla con relación al padre vicario de las monjas, varón de conducta intachable, incapaz de reparar en sí un hombre tenía buenos ojos o era ciego, aunque no le sucedía lo mismo respecto a las mujeres, en quienes se fijaba algo más.
El buen capellán se vengó imponiendo por penitencia a sus hijos de confesión que pasaran una noche en casa del tío Lucas, con lo cual daba a entender que la posada era una sucursal del purgatorio.
A tal estado llegaban las ©osas, cuando fray Miguel de los Santos y el capitán Báez se encontraron una tarde en el comedor de la hostería de Madrigal, dando principio los sucesos que comprometieron durante algún tiempo la paz del reino lusitano, que Felipe II acababa de agregar a su refulgente corona, y que tan siniestro desenlace par a algunos debían tener.
En aquella guerra civil, iniciada en u» rincón do Castilla la Vieja, los débiles debían vencer a loa fuertes.
Es decir, la posada del tío Lucas iba a aniquilar a la hostería de Gabriel Espinosa.