Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Era ya bien entrado el dÃa cuando se despertó el fraile portugués.
Su primera diligencia fué reunir sus recuerdos algo desordenados a causa de los vapores de los manjares y del vino de la noche anterior, que tenÃa aún pesada y tarda su imaginación.
Pronto recordó que estaba en Madrigal; y que habÃa cenado con el capitán Báez, uno de los partidarios más decididos del prior Crato, en sus pretensiones a la corona de Portugal,
Los recuerdos llevan como por la mano a la mente, encadenándose unos y otros.
Siguiendo esta ilación, el fraile vino a parar en el pastelero, cuya presencia causó idénticos efectos en él y en el capitán.
Diose una palmada en la frente, exclamando:
—SÃ, esto es... ¡parece mentira que lo haya olvidado! Ahora es necesario que nos pongamos todos de acuerdo...el asunto merece mucha calma y reflexión, puesto que puede darnos pingües utilidades.
¡Oh! Es necesario bendecir ala casualidad, que nos ha conducido a Madrigal tan oportunamente. Pero ese belitre, ¿duerme aun? ¡Es claro! Estaba borracho y sin duda lo aprisionan los vapores del vino...
