Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo El capitán Báez debió creer improcedente aquel arranque de hilaridad, porque exclamó algo enojado:
- ¡ Pardiez! No se os ha dicho ningún disparate pana que le celebréis de esa manera!
—Pero ¿habla con formalidad vuestro amigo? —preguntó Espinosa dando de mano a su alegrÃa.
—¿Creéis que la cosa es para gastar chanzas estúpidas?-replicó fray Miguel—. Os advierto que su carácter excluye bromas de este género. Sabed, si no lo habéis adivinado, que soy un religioso, y que al haceros tal proposición no me guÃa vuestro bienestar personal, sino un sentimiento más alto: el amor de la patria, innato en todos los corazones honrados. Si en otro cualquiera concurriesen las circunstancias que concurren en vos, a otro cualquiera me hubiese dirigido. Me diréis que es un engaño, una farsa lo que intento... no lo niego; pero todo lo admito, y bendeciré esa farsa y ese engaño, si con él aseguro la felicidad de mi paÃs. Además, ¿quién puede probamos que hemos mentido, que hemos engañado?
—Cualquiera-contestó el pastelero con plena convicción.
—¿Cualquiera?
—SÃ. ¿Creéis que los que me cercaran, aun dado caso que cayesen en el lazo de mi semejanza con ese rey, no se apercibirÃan del engaño? ¿ Dónde tengo yo instrucción para representar un papel que no, es el mÃo?