Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Por la noche ya tenÃa el trabajo concluido; la novela estaba ya hecha y en el caso de publicarse.
He aquà lo que podemos llamar Leyenda de don Sebastián, aunque sin notas ni viñetas intercaladas en el texto.
* * *Las llanuras de Alcazarquivir fueron discretas.
Esto pudo consistir en que la sangre de un rey es igual a la de su más humilde vasallo, pues eso de la sangre azul es un matiz que sólo existe en heráldica.
Aquel dÃa la del rey se confundió con la del soldado: los cuervos hubieran sacado igualmente los ojos a uno y a otros.
Al llegar la noche, don Sebastián volvió en sà para presenciar lo amargo de su derrota.
Es una cosa bien triste ver un campo iluminado por la luna, donde acaba de perderse una corona.
Doquiera que la vista se dirige hay cadáveres amigos, cortesanos sin adulación, que parecen decir por los labios de sus heridas: «¿Qué has hecho de los que te aconsejaban la verdad? ¿Qué van a decir de ti tantos huérfanos y tantas viudas? Has sabido pelear, pero no has sabido morir; era preciso que vivieses para verte reinar sobre un pueblo de cadáveres... cada uno de nosotros debe serte un remordimiento...»