Cartas a Milena
Cartas a Milena Judaísmo:… na hledání je zapotřebí víry![183].
Ahora por fin, por fin, santo cielo, el ángel da un empellón al judaísmo y se libera.
Un maravilloso y emocionante artículo, en el que en especial lo relampagueante de su pensamiento da en el blanco, hiere. Quien aún no ha sido alcanzado —es sin duda la mayoría— se agacha, quien ya está tocado de muerte se estira otra vez en el sueño. Y en sueños se dice a sí mismo: por terrenales que sean esas exigencias, no lo son lo bastante. No hay matrimonios desgraciados, sólo hay matrimonios inmaduros, y son inmaduros porque quienes se han casado son personas inmaduras, detenidas en medio de su desarrollo, personas a las que hay que arrancar de la tierra antes de la cosecha. Enviar a tales personas al matrimonio es como poner problemas de álgebra en el primer grado de primaria. En la clase superior adecuada, el álgebra es más fácil que la tabla de multiplicar en primaria, es incluso la tabla de multiplicar propiamente dicha de aquí abajo pero es imposible y trastorna todo el mundo infantil y quizás también otros mundos. Pero aquí parece estar hablando el judaísmo, y más vale que le callemos la boca.
