Diarios & Carta al padre

Diarios & Carta al padre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Valoración equivocada de la obra en la sala entera y en el escenario. Había llevado para la señora Tschissik un ramo de flores en el que iba prendida una tarjeta de visita con las palabras «En agradecimiento» y estuve aguardando el momento en que podría hacérselo llegar. Pero la función había empezado tarde, me habían prometido la escena principal de la señora Tschissik para el cuarto acto; por impaciencia y por miedo a que las flores se marchitaran hice que el camarero las desempaquetara ya durante el tercer acto (eran las once), ahora estaban tendidas a mi lado en una mesa, el personal de la cocina y algunos parroquianos sucios las manoseaban y las olían, yo no podía hacer más que mirar, preocupado y furioso, nada más; durante su escena principal en la cárcel amé a la señora Tschissik, y sin embargo interiormente la apremiaba a que terminase; por fin acabó el acto sin que yo, en mi distracción, lo notase; el jefe de camareros entregó las flores, la señora Tschissik las recibió entre las cortinas del telón que se cerraba, hizo una reverencia en una pequeña abertura del telón y ya no volvió. Nadie advirtió mi amor y yo había querido mostrárselo a todos y con ello hacerlo valioso para la señora Tschissik, apenas llamó la atención el ramo. Y ya eran más de las doce, todo el mundo estaba cansado, algunos espectadores ya se habían ido antes, tuve ganas de arrojarles mi vaso cuando se iban. — Conmigo estaba el inspector Pokorny, de nuestro Instituto, un cristiano[144]. Este hombre, que normalmente me cae bien, me molestaba. Lo que me preocupaba eran las flores, no sus asuntos. Además yo sabía que él no entendía bien la obra, y yo no tenía tiempo, ganas ni capacidad de imponerle una ayuda que él creía no necesitar. Acabé avergonzándome ante él de la poca atención que prestaba yo mismo. Por otro lado, entorpecía mi trato con Max, e incluso me molestaba, el hecho de que, cayéndome bien antes y sabiendo que seguiría cayéndome bien después, él en cambio podía tomarse a mal mi conducta de hoy. — Pero no era yo el único que estaba molesto. Max se sentía responsable de su artículo elogioso en el periódico[145]. A los judíos que iban con Bergmann se les hizo demasiado tarde. Los miembros de la Asociación Bar-Kochba habían venido por el título de la obra y por fuerza tenían que sentirse decepcionados[146]. Como conozco a Bar-Kochba sólo a través de esta obra, yo no habría puesto su nombre a una asociación. En el fondo de la sala había dos dependientas vestidas como prostitutas, con sus amantes, y durante las escenas de muertes hubo que hacerlas callar a gritos. Finalmente, había gente en la calle que golpeaba las grandes ventanas, en protesta por lo poco que se veía del escenario.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker