Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 20.XI 1911. He soñado con un cuadro, supuestamente de Ingres. Las muchachas en el bosque de los mil espejos[168], o, propiamente: Las doncellas…, etc. A la derecha del cuadro había un grupo compacto agrupado como se ve en los telones de los teatros y plasmado con trazo ligero; hacia la parte izquierda estaban sentados o tumbados sobre una rama gigantesca o sobre una cinta volante, o flotando por sí mismos en una cadena que ascendía lentamente hacia el cielo. Y de pronto no sólo se reflejaban hacia el espectador, sino también hacia el lado contrario, se volvían más confusas y variadas, lo que los ojos perdían en detalles lo ganaban en multiplicidad. Pero delante había, fuera del alcance de los reflejos, una muchacha desnuda, de pie y apoyada en una pierna, sacando hacia fuera la cadera. Ahí resultaba admirable la habilidad de Ingres para el dibujo, aunque en el fondo yo constataba con satisfacción que en aquella muchacha quedaba demasiada desnudez verdadera, incluso para el sentido del tacto. De un lugar que ella tapaba salía el resplandor de una luz pálida y amarillenta.
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