Diarios & Carta al padre
Diarios & Carta al padre 19.II 1911. Hoy, al ir a levantarme[11], sencillamente he sufrido un colapso. Esto tiene un motivo muy simple, y es que estoy totalmente sobrecargado de trabajo. No por la oficina, sino por mi otro trabajo. La oficina participa en ello de manera inocente, por cuanto, si no tuviera que acudir a ella, podrÃa vivir tranquilamente para mi trabajo y no tendrÃa que pasar cada dÃa en ella esas seis horas que, especialmente el viernes y el sábado, cuando estaba lleno de mis asuntos, me atormentaron más de lo que pueda usted imaginarse. A la postre, lo sé, esto no es más que palabrerÃa, la culpa es mÃa, y la oficina me plantea unas exigencias clarÃsimas y muy justificadas. Ahora bien, precisamente para mà eso es una terrible doble vida, y probablemente la única salida es la locura. Escribo esto a la luz clara de la primera hora de la mañana y seguramente no lo escribirÃa si no fuese tan verdad y si no lo quisiese a usted como a un hijo.
Por lo demás es seguro que mañana ya me habré recuperado y acudiré a la oficina, donde lo primero que oiré será que usted quiere que me vaya de su sección.
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